Las Venus con música de Tiziano
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Venus y Cupido con un organista


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Venus recreándose en la música

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Venus recreándose con el amor y la música

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Autor: Tiziano Vecellio di Gregorio, Tiziano

Al mismo tiempo que las "Poesías", en su primera estancia en Augsburgo, Tiziano se ocupó de la ejecución de una serie de obras que tienen a Venus y la música como protagonistas.Existen varias versiones que se dividen en dos grupos: tres de ellas estarán protagonizadas por un organista y en dos será un tañedor de laúd el que acompañe a la diosa.
Los elementos son siempre similares: el músico en la zona izquierda de la composición; Venus en el centro, tumbada, mostrando su sensual desnudez; un amorcillo en la zona derecha, que o corona o habla con la diosa; al fondo un amplio paisaje, algunas veces enmarcado por un amplio cortinaje.

1
Venus y Cupido con un organista

óleo sobre lienzo
115x210 cm
h. 1548-1550
Staatliche Museum de Berlín
2
Venus recreándose en la Música
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óleo sobre lienzo
138x222 cm
1550
Museo del Prado
3
Venus recreándose con el Amor y la Música
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óleo sobre lienzo
150x218 cm
h. 1555
Museo del Prado
4
Venus y Cupido con un tañedor de laúd
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óleo sobre lienzo
150x196 cm
h. 1555-65
The Fitzwilliams Museum
5
Venus con un tañedor de laúd
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óleo sobre lienzo
165x209 cm
h. 1565-70
Metropolitan Museum





Venus y Cupido con un organista
Entre las diferencias de ésta que contemplamos con sus compañeras podemos encontrar que el organista tiene cierto parecido físico con el entonces príncipe Felipe, con quien el pintor había iniciado una estrecha relación a pesar de que el primer retrato que le hizo no fue del gusto del joven.
La postura de Venus es similar a las del Prado, conversando con Cupido, pero en esta escena se incorpora un perrillo en la zona inferior derecha y el paisaje del fondo es muy diferente, presentando unas montañas al fondo y una ciudad a sus pies. La diosa abandona todo gesto púdico para concentrarse en las caricias de Cupido. La figura de Venus presenta un claro escorzo al dirigir su mirada hacia el amorcillo, disponiéndose en una acentuada diagonal, influencias ambas de la pintura manierista e incluso de Miguel Angel.Una potente iluminación resalta la delicadeza sensual de la diosa y las diferentes calidades de las telas, trabajando el maestro con la luz y el color. La mayoría de los especialistas aluden al "retorno a una concepción giorganesca" ya que apreciamos una gran sintonía con los primeros trabajos como el Concierto campestre. La obra podía interpretarse en clave alegórica, representando a los sentidos, pudiendo simbolizar el organista el tacto, la vista y el oído.

Venus recreándose en la Música
No está muy claro quién encargó a Tiziano Venus recreándose en la Música, aunque existen opiniones que la sitúan en el ámbito de un jurisconsulto veneciano; posteriormente fue adquirida en el siglo XVII por Felipe IV por 165 libras.
Esta obra, probablemente la primera de la serie, perteneció al jurisconsulto Francesco Assonica. Se diferencia del resto en cuanto se individualizan los rasgos de ambos personajes, dándole aspectos de retratos. Posteriormente, esta obra fue adquirida por Carlos I de Inglaterra, y comprado en su almoneda por Luis de Haro para la Felipe IV (1605-1665). Ingresó en las colecciones del Museo del Prado en 1827. En España, se cita por primera vez en el inventario del Alcázar de Madrid de 1626.
Este tipo de escenas rompe con la tradición de piedad y religiosidad absoluta de la monarquía española. La bella figura de Venus, siempre según el canon de belleza de la época - distinto del actual - reposa sobre un diván mientras escucha la música procedente de un órgano. Juega con un perrillo, otorgándola un aire distraído. Al fondo se observa un jardín con una fuente y varias figuras, destacando las hileras de árboles que crean el efecto de perspectiva.
Venus está iluminada por un fuerte foco de luz que hace más blanquecino su bello cuerpo, contrastando con la tela rojiza sobre la que está tumbada. El organista gira su cuerpo para contemplar a la diosa y al perrillo que acaba de irrumpir en la escena. El tema de los conciertos campestres ya lo había planteado Tiziano en sus primeros años, continuando la estela de Giorgione, de quien tanto aprendió.El vivo colorido de la Bacanal y de la Ofrenda a Venus irá dando paso a tonos algo más apagados pero no por ello menos interesantes. Más importante es el cambio en la pincelada, ahora más suelta y empastada, hasta llegar a sus últimas obras conocidas como "impresionismo mágico".

Venus recreándose en el Amor y la Música
Tiziano regaló a Carlos V un lienzo que representaba este tema durante su estancia en Augsburgo en 1548, cuando realizó el retrato de Carlos V en Mühlberg y se ha pensado que pudiera tratarse de éste.
Sin embargo no se ha comprobado. Esta Venus recreándose con el Amor y la Música es muy similar a la obra anterior

Venus recreándose en la música
que también guarda el Museo del Prado, lo que hace pensar que este tipo de escenas fueron muy admiradas en el siglo XVI y después en el XVII, ya que la religiosidad de los monarcas españoles no les impedía disfrutar dichas escenas. Venus aparece recostada junto al organista, un muchacho que gira la cabeza para admirar a la bella diosa que juega con Cupido, su inseparable compañero. Por supuesto, la belleza de Venus nos resulta extraña a los espectadores que debemos comprender cómo el canon estético femenino del Renacimiento italiano, concretamente el veneciano, era diferente al actual. Se preferían las mujeres rellenitas, con poco pecho y piel clara, modelo que tanto repetirá después Rubens en sus lienzos. Al fondo se abre una ventana a un paisaje de atardecer con árboles, una fuente y varias figuras alegóricas a la relación entre el amor y la música. Se podría considerar un acercamiento del maestro a las típicas imágenes flamencas de los sentidos que popularizará Brueghel de Velours.Así, los sentidos del oído y de la vista estarían perfectamente presentados. Tiziano, como la Escuela veneciana, será un enamorado de la luz y del color. Gracias a la luz, da más importancia a Venus al iluminarla con un foco y recortarla sobre un fondo neutro. Las calidades de las telas siempre serán para el artista un importante punto de atención, como aprendió de su maestro, Giovanni Bellini. Quizá los tonos se han apagado respecto a obras como La Bacanal, pero aun así no deja de llamar la atención al ser colores cálidos que juegan con los contrastes.



Venus y Cupido con un tañedor de Laúd
Algunos especialistas consideran que esta tela sería un trabajo de la última etapa de Tiziano que quedó en su taller cuando murió, conservándola a modo de recuerdo de la obra que hoy se guarda en Cambridge Estaría diseñada pero no acabada. Sin embargo, otros piensan que Tiziano se valió de ayudantes para realizarla en los años 1562-1564, apuntándose también a un artista veneciano que completó la obra en los años finales del siglo XVI o incluso a que sería una obra maestra de Tiziano que no recibió la colaboración de su taller. La polémica está servida ante un trabajo de gran sensualidad y belleza, en el que la luz y el color se convierten en los principales protagonistas, existiendo cierta sintonía con sus primeros trabajos -véase el Concierto campestre - en los que se apreciaba la influencia de Giorgione